martes, 31 de mayo de 2011

Prueba de cosméticos en animales

La gran mayoría de los productos cosméticos, incluyendo perfumes, champús, pasta dentrífrica, tinturas para el pelo, cremas, maquillaje y desodorantes, se experimentan primero en animales. Sólo en la Unión Europea se utilizan anualmente 38 mil seres vivos en pruebas de toxicidad.

Desde 1992 diferentes organizaciones de derechos y bienestar de los animales vienen luchando para que se sustituyan estos experimentos y se prohíba la comercialización de productos cosméticos para cuya elaboración se realizaron ensayos con animales.

Sólo en la Unión Europea (UE) se utilizan anualmente 38 mil animales en pruebas de toxicidad de cosméticos. Fuera de ella, se llevan a cabo muchos otros ensayos de productos que se comercializan en la UE y el resto del mundo. En total, el porcentaje de animales "destinados" a testear estos elementos bordea el 30%...

Estos animalitos "entregan su cuerpo a la ciencia", pero ¡mientras estan vivos!. Más triste aún es que existen métodos más fiables científicamente y más rápidos, que no implican el uso de seres vivos.

Estas incluyen el cultivo de células, tejidos y órganos; micro-organismos tales como las bacterias, investigación molecular; estudios con tejidos post-mortem, simulaciones por computador que incluyen estudios de población (epidemiología) e investigación clínica con voluntarios humanos. Cada una de estas alternativas puede resultar más económica y más efectiva, además de ser un acercamiento más humano a la ciencia.

Es más, la Ley Europea dice claramente que siempre que exista una alternativa disponible sin animales, la equivalente prueba con animales no se debe llevar a cabo.

Sin embargo, la gran mayoría de los productos cosméticos, incluyendo perfumes, champús, pasta dentrífrica, tinturas para el pelo, cremas, maquillaje y desodorantes se experimentan en animales.

Y, claro, las consecuencias pueden ser catastróficas, porque las reacciones que se pueden dar en un animalito no siempre son las mismas en los humanos.

Para las pruebas de cosméticos se utilizan muchos tipos diferentes de experimentos. Por ejemplo, la prueba de ojos Draize, donde se gotean sustancias tóxicas en los ojos de conejos conscientes; la de toxicidad oral, en que los animales son forzados a ingerir sustancias una o repetidas veces para ver los efectos tóxicos; o las pruebas de irritación de la piel, en la cuales se unta una sustancia sobre el lomo afeitado de un grupo de animales, que normalmente son conejos.

Pero hay organizaciones que están luchando por los derechos y el bienestar de los animales, a la vez que la Unión Europea algo está haciendo al respecto.
Recientemente, durante el mes de mayo, el Tribunal de Justicia de la UE respaldó la Directiva Comunitaria del año 2003 (ver recuadro), que prohíbe de forma progresiva la comercialización de productos cosméticos para cuya elaboración se realizaron ensayos con animales, ley contra la que Francia había presentado un recurso de anulación parcial.

Y es que se consideró inadmisible el recurso de este país contra dicha directiva, ya que pedía la anulación de las nuevas prohibiciones que recoge esta ley marco, al considerar que "vulneran el principio de seguridad jurídica". Hay que tomar en cuenta que Francia cuenta con la industria cosmética más importante de la Unión Europea.

Según los jueces de la UE, dicha directiva está destinada a sustituir la prohibición anterior y tiene en parte el mismo objetivo (de prohibir la venta), al cual se suma que es esencial abolir este tipo de experimentación con animales y que se reconozcan los derechos que ellos también tienen.
La experimentación y comercialización o venta de productos cosméticos han sido reguladas por legislación europea desde 1976.

Pero la idea de eliminar las pruebas en animales vivos fue introducida por primera vez en la legislación en el año 1992.

En ese momento se adoptó una prohibición de la comercialización de productos experimentados en animales, la cual debía implementarse en 1998. Al llegar el plazo fijado en 1998, se prorrogó dos años más la prohibición.
La Directiva 76/768/CEE en su artículo 4 determina que los "Estados miembros prohibirán la comercialización de productos cosméticos que contengan ingredientes que se hayan experimentado con animales a partir del 30 de junio del 2000".

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